Parásitos intestinales: síntomas y cuándo consultar
Los síntomas de parásitos intestinales más comunes son diarrea, dolor de barriga, cansancio, pérdida de peso sin explicación y, en algunos casos, anemia. El problema es que muchas infecciones no dan síntomas o se parecen a cualquier otro malestar del estómago. Por eso la pregunta que importa no es «¿tendré parásitos?», sino «¿cuándo me hago el examen?». Aquí va lo que hay que saber, de frente y sin remedios caseros de por medio.
Qué son y cómo llegan al cuerpo
Bajo el nombre de parásitos intestinales caben dos grupos. Unos son gusanos, como las lombrices, las uncinarias o las tenias. Otros son organismos microscópicos, como la giardia o la ameba, que no se ven a simple vista y que muchas veces son los responsables de una diarrea que no se va.
Solo los gusanos que se transmiten por la tierra, según la Organización Mundial de la Salud, infectan a unos 1.500 millones de personas, el 24 % de la población del mundo. Se transmiten por huevos que salen en la materia fecal y contaminan el suelo donde el saneamiento es deficiente. Las uncinarias, además, pueden entrar por la piel cuando se camina descalzo sobre tierra contaminada. En la práctica, las rutas de entrada son el agua sin tratar, las frutas y verduras mal lavadas, las manos sucias y los pies descalzos.
Síntomas que deben ponerte atento
- Diarrea que dura más de lo normal o que va y viene.
- Dolor o cólicos en la barriga.
- Gases, hinchazón y heces de aspecto o de olor distinto al habitual.
- Cansancio, debilidad y malestar general sin otra explicación.
- Pérdida de peso o de apetito sin estar haciendo dieta.
- Palidez o anemia: las uncinarias causan pérdida de sangre en el intestino, y la OMS señala que esa anemia golpea sobre todo a las adolescentes y a las mujeres en edad fértil.
- Picazón en el ano, sobre todo de noche, típica de los oxiuros en los niños.
- Ver un gusano en las heces: no es agradable, pero es la señal más clara para consultar.
Ninguno de estos síntomas, por sí solo, confirma parásitos. La diarrea, los gases o el cansancio pueden venir de muchas otras cosas, desde una intolerancia hasta el estrés. Si lo que más te molesta es la hinchazón después de comer, puede que te sirva «Semilla negra para la digestión y la hinchazón».
Mitos que no sirven para saber si tienes parásitos
En Colombia circulan señales de las que todos hemos oído: rechinar los dientes dormido, tener antojo de dulce, la luna llena o las ojeras. Son creencias populares, no pruebas. La forma de saber si hay parásitos es un examen, no adivinar por los síntomas ni desparasitarse «por si acaso» cada vez que algo molesta. Sobre cada cuánto tiene sentido hacerlo en un adulto, hay un artículo aparte: «Cada cuánto desparasitarse un adulto».
Cómo se confirma y quién los trata
El examen más común es el coprológico, el examen de materia fecal, que se pide por la EPS o en un laboratorio particular. A veces el médico pide más de una muestra en días distintos, porque los parásitos no siempre salen en todas. Con el resultado, el médico decide el tratamiento. La OMS menciona el albendazol y el mebendazol para los gusanos que se transmiten por la tierra; para la giardia o la ameba se usan otros medicamentos. Cuál, en qué dosis y por cuánto tiempo lo define el médico según el parásito, tu edad, si estás embarazada y lo que ya tomas.
Y la semilla negra, ¿qué tiene que ver?
En redes se vende la semilla negra como «antiparasitario natural». Lo honesto es esto: el estudio en personas que encontramos es un ensayo pequeño de 1991, hecho en Pakistán con niños que tenían tenias, en el que se midió la cantidad de huevos en la materia fecal después de una sola dosis de semilla. Es un estudio antiguo, pequeño y que no encontramos repetido con ensayos recientes. No es base para tratarse en casa.
La semilla negra no reemplaza el examen ni el antiparasitario que formula el médico. Si ya la tomas como hábito diario, puedes seguirla, pero no como tratamiento. Y si te formularon un antiparasitario, cuéntale al médico qué suplementos tomas.
En niños y en adultos no se ve igual
En los niños, los parásitos se notan muchas veces de forma indirecta: un niño que come poco, que está pálido, que se cansa rápido, que se rasca de noche o que no sube de peso como debería. En ellos el pediatra es quien decide el examen y el tratamiento, y nunca conviene darles un antiparasitario de adulto partido por la mitad. En los adultos, en cambio, los parásitos suelen pasar desapercibidos o confundirse con colon irritable, gastritis o una comida que cayó mal. Por eso, si llevas semanas con el estómago revuelto y nada lo explica, vale la pena pedir el examen en vez de seguir probando remedios.
Cómo prevenirlos en el día a día
- Lávate las manos con agua y jabón antes de comer, antes de cocinar y después de ir al baño.
- Toma agua potable o hervida, sobre todo en viajes y en la finca.
- Lava bien frutas y verduras, en especial las que se comen crudas.
- Usa zapatos en la tierra, en el patio y en el campo.
- Mantén las uñas cortas, sobre todo en los niños, que se las llevan a la boca.
- Si hay mascotas en casa, mantén al día su desparasitación con el veterinario.
Si quieres un hábito de bienestar para tu rutina, nuestra semilla negra viene en cápsulas blandas de un solo ingrediente. No trata los parásitos y no te vamos a decir lo contrario: para eso está el examen y tu médico.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud (2023). Soil-transmitted helminth infections, nota descriptiva. Consultado el 25-oct-2026.
- Akhtar MS, Riffat S (1991). Field trial of Saussurea lappa roots against nematodes and Nigella sativa seeds against cestodes in children. J Pak Med Assoc. Consultado el 25-oct-2026.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de salud. La semilla negra es un suplemento dietario: no es un medicamento y no previene, trata ni cura enfermedades.
Foto de portada: SHVETS production, en Pexels.
